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Día mundial de la costurera

A´Mitts día mundial de la costurera Mujer cosiendo mitones de piel beige

Cuando la máquina de coser tiene prioridad en el comedor de su casa, cuando su mesa está invadida por carreteles de hilos, reglas, un dedal, cajas con alfileres, tijeras, retales, cierres, la tiza o un pedazo de jabón clásico para marcar… Si, has acertado, es la casa de una costurera.

No hay horarios para las mujeres que dedican su vida a la costura y la luz natural es su tesoro.

Para reconocer esa dedicación, su vocación y su arte se celebra hoy el día mundial de la costurera! A todos los costureos y costureras, felicidades, y gracias por materializar vuestro arte para vestirnos.

Las primeras mujeres costureras las ubican en el paleolítico, cuando comenzó a extenderse el uso de agujas de hueso y marfil. Pero no fue hasta la edad media cuando se popularizó el oficio de costurera, debido que los nobles europeos recurrían a ellas para confeccionar toda su vestimenta.

Para conmemorar este día os voy a contar quién fue el primer gran modisto de alta costura, el inglés Charles Frederick Worth, quien a finales del S.XIX fue reconocido como el “inventor de la alta costura”. Y es que este sastre fue el primero en utilizar modelos de carne y hueso para presentar sus colecciones.

Charles Frederick Worth, empezó a ir a Londres cuando tenía trece años para aprender en una empresa de paños llamada Swan & Edgar. Más tarde abandonó Lancashire, al norte de Inglaterra, para viajar a París. Allí encontró un empleo en la mercería Gagelin-Opigez donde se enamoró locamente de Marie Agustine, una clienta que terminó siendo su mujer.

Ella fue la responsable de su éxito cuando le mostró sus diseños a la mujer del embajador austríaco del momento y que se hizo muy popular entre las damas de la nobleza. Su clienta más representativa fue la emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, que lo eligió como modisto y se hizo retratar luciendo un vestido de seda y tul con bordados en oro, confeccionado por Worth.

Abrió una tienda en la Rue de la Paix donde se daban cita las mujeres más ricas de la época para hacerse sus trajes, Charles Frederick Worth marcó la tendencia de moda de la segunda mitad del 19. Telas lujosas y una mezcla de corte inglés con elegancia francesa eran las señas de identidad de los diseños de Worth.

También fue el primero en proteger sus creaciones contra el plagio, Worth firmaba sus creaciones como hacían pintores y escultores, lo que propició que la gente empezara a hablar de alta costura y se crearan las primeras etiquetas comerciales.

 

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